Mensaje al Pueblo Pewenche
La abuelita Carmela Urrutia Paine, domiciliada en la Comunidad
de Cauñicu, con 78 años de edad, deja este gran
mensaje al Pueblo Pewenche del Alto Bío Bío.
Decía la abuelita Carmela que este mensaje viene de
mucho tiempo atrás. Dicho mensaje lo recibió
su bisabuelo, fallecido de cien años de edad, cuando
se sorteo el futuro del pueblo mapuche en el mundo.
Decía la abuelita Carmela, nosotros los mapuche hemos
sufrido mucho en el mundo, hemos pasado grandes hambres y
mucho frío.
Todo lo que pasó, decía que volvería
a pasar de nuevo. Vendrá sufrimiento, frío,
hambre, de nuevo habrá guerra en el mundo, vendrá
un terremoto, vendrán grandes huracanes. No habrá
comida y los mapuche tendrán que volver a comer de
nuevo comida del campo, hierba tal como el napors, lloiká,
llaküd, kaltraü, nulpika, merquen y pavo, alimentos
que son los que comieron los mapuche para sobrevivir en los
tiempos difíciles.
Los jóvenes actualmente no debían estudiar
mucho tiempo, decía la abuela, porque aquel que se
va por mucho tiempo al pueblo es posible que también
tenga que sufrir el fuerte terremoto anunciado por los kimche
de esos tiempos.
No deben poblar al lado del camino, deben mantener siempre
la Ruka de madera, techada con paja o con pasto de carrizo
o tener preparada una casa de canoa en algún lugar
de la cordillera para emergencias.
Deben mantener siempre el idioma mapuche, pues esto les permitirá
llamarse en caso de algún peligro. Deben llevar alguna
lata al lugar donde tienen su Ruka de paja, porque puede ser
vista a distancias lejanas.
Después de largo tiempo de sufrimiento todo pasará,
volverá de nuevo la tranquilidad y a todos los pobres
les cambiara su vida. Ya no habrá más hambre.
Habrá muy poca gente en la nación. Se retomará
una nueva vida. Los alimentos de hierba se comerán
largo tiempo, pues estos alimentos habrán en abundancia.
Los primeros trigos serán de centeno y la semilla
de la kila serán las que se van a conocer como trigo.
Por eso dice la abuelita Carmela que ojala se difunda este
consejo para todos los jóvenes niños y niñas
de la comunidad, muchos lo escucharán y alguno no va
a creer, pues todo esto pasará como un sueño.
Relato: Abuelita Carmela Urrutia Paine
Transcripción: Marcelino Queupil
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