La Suerte
Antiguamente los Pewenche podían encontrar la suerte
observando la naturaleza. Decían que algunas veces
la naturaleza o Dios quería dar suerte a una persona
otorgándole fortuna en oro o fortuna en animales.
Por eso los ancianos les dicen a los más jóvenes
que siempre observen la naturaleza, especialmente cuando van
a lugares salados o montañosos, porque esos son los
lugares en donde se puede encontrar la fortuna, gracias al
poder de chao ngenechen.
Cuando Dios quiere dar suerte o algún poder al hombre
le da señales a través de un sueño o
una visión. Cuando una persona encuentra la suerte
en visiones puede ver una gran cantidad de lagartijas o de
culebras, estos se llaman llepü vilü o llepü
billcun, este grupo de reptiles son ordenados por otras culebras
u otros lagartos, que son los reyes o jefes del grupo. Para
obtener la suerte hay que arrojarles una prenda nueva, ya
sea, un pañuelo blanco, sin rayas o una hoja de papel
en blanco. Si dios quiere entregarle la suerte a esa persona
el bichito se lo escribirá.
Otra forma de recibir la suerte, decía Don Pedro,
es si una persona o un joven ve algún animal en lugares
salados y luego se le pierde de vista. Decía el anciano
que hay fijarse si hay una sola huella, nada más que
una sola huella, pues esta puede indicar la suerte. También
se puede encontrar un puñado de pelos de animal de
varios colores o de varios tipos, estos hay que guardarlo
en lugares escondidos donde nadie los vea, y si es la suerte
de la persona esta va a soñar y en el sueño
se le indicará todo el proceso para realizar alguna
actividad, que puede ser que en un nguillatún digan
con sangre de animal el hallazgo o suerte encontrada.
Por eso decía el anciano Pedro, antes habían
Pewenche muy ricos, tenían grandes riquezas especialmente
los verdaderos longkos y por eso hoy existen los entierros
que pueden ser de oro algunos y otros de plata.
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