Historia del Kahua Kahua
El Kahua Kahua es un culebrón muy grande, con cabeza
de animal de vacuno y con cola de caballo. Mide aproximadamente
30 metros de largo, 25 metros de ancho y 30 centímetros
de alto. Es un feroz animal, pero a pesar de ser horroroso
también puede dar suerte y riquezas a las personas.
Según cuenta la historia este animal habita en lugares
montañosos, en donde no pueden llegar ni personas ni
animales. Es un animal que se alimenta de la sangre o leche
de otros animales y a veces se alimenta del viento.
Decía
Don José Ejidio Queupil que una vez un hombre campesino
le sacó suerte al Kahua Kahua. Neculman era el nombre
de este hombre muy pobre que no tenía nada, ni siquiera
ropa para vestirse ni casa donde dormir. Un día salió
a buscar trabajo y se empleo en una familia que tenía
muchos animales y entro de capero a trabajar con animales.
Salía todos los días muy temprano a rodear
a los vacunos, pero un día encontró una huella
muy rara que cruzaba el camino y al hombrecito le llamo mucho
la atención. Al otro día paso de nuevo por el
mismo lugar y encontró a uno de sus animales muerto,
sin ninguna gota de sangre. Entonces, partió a avisarle
a su patrón de lo que estaba pasando con los animales.
El patrón le ordeno cuidar con mucho cuidado a todos
los animales, por lo que salía el día entero
a la montaña. Hasta que un día llego a las doce
a ver a los animales y de repente escucho un fuerte ronquido,
entonces comenzó a buscar de donde provenía
el ruido. Busco en el fondo de la montaña y de pronto
vio una enorme cabeza de vacuno sobre un árbol, pero
luego empezó a darse cuenta que el cuerpo tenía
forma de culebra. El animal roncaba fuertemente y parecía
que lo estaba mirando, porque dormía con los ojos abiertos.
Entonces, Neculman se retiro bien despacito y fue a contarle
a su patrón, quien luego de pensar dijo que debía
de ser el culebrón y que seguramente estaba durmiendo,
porque dormía con los ojos abiertos. Le dijo que si
era valiente podría sacarle suerte al Kahua Kahua.
Neculman lo pensó mucho hasta que un día temprano
subió a la montaña y espero a que fueran las
doce. Miro al culebrón de lejos y vio que estaba en
el mismo lugar. Espero a que empezara a roncar y abriera los
ojos para asegurarse que estaba durmiendo. Después
de largo rato Neculman se acerco poco a poco a la cola del
Kahua Kahua que estaba en el suelo, saco su cuchillo, lo tomo
en su mano y se acerco lentamente. Cuando le faltaban como
50 metros para llegar al culebrón tomo vuelo y sostuvo
una parte de la cola, le corto rápidamente con la cuchilla
y salió arrancando.
Mientras corría sintió un fuerte viento que
lo perseguía desde la montaña. Neculman tuvo
que amarrarse rápidamente a un tronco donde lo alcanzo
un fuerte huracán. Luego se devolvió el huracán
y de nuevo Neculman salió arrancando, hasta que logro
subir a la montaña y dejo de correr el viento.
El hombre miro lo que fue a buscar y vio que era pelo de
animal de vacuno, de caballo y de oveja y de toda clase de
pelos muy lindos. Desde ese momento Neculman comenzó
a enriquecerse y comenzó a criar muchos animales, tener
mucha plata y así le cambio la vida al pobre campesino.
Narrado por José Ejidio Queupil
Transcrito por Marcelino Queupil.
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